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Multiplicando Esfuerzos
LA CRÓNICA
Pbro. José M. Saucedo Valenciano
Superintendente del Distrito Coahuila

De lujo estuvo el seminario nacional Multiplicando esfuerzos,
una sola señal: reproducción, organizado por
la Directiva General para capacitar al liderazgo del Concilio
y transmitir la visión que concentrará las fuerzas
y enfocará las estrategias de las Asambleas de Dios
en México por los próximos cuatro años.
La cita fue en el salón de convenciones del hotel María
Dolores en la siempre hermosa capital potosina. Tres días
enteros de conferencias, ponencias y sermones extraordinarios,
del 27 al 29 de octubre de 2009, nos envolvieron en el ambiente
de fervor y de teología que nos desafió al cumplimiento
de la gran comisión en forma ordenada y con esmero
en los campos de nuestra misión.
En la música fuimos ministrados por el grupo Mies,
de la capital del estado. Se caracterizó por la entonación
de himnos y cantos congregacionales con un estilo particular,
innovaciones en los ritmos, que daban el toque de dinámica
especial a los coros clásicos. Fue muy asambleísta
la alabanza y la adoración.
El primer día recibimos la bienvenida del Superintendente
General del Concilio, Pbro. Daniel de los Reyes Villarreal.
La asistencia desde el primer día superó las
mil personas. El seminario mostró un alto nivel de
ponencias desde el inicio. Con dos conferencias por las mañanas
nos llevó el Pbro. Carmelo Borbolla a considerar la
multiplicación de iglesias reproducibles como el modelo
bíblico de la iglesia neotestamentaria para hacer discípulos,
fundar obras y llenar el territorio nacional con el evangelio
de Jesucristo. Los números que expuso el presbítero
Borbolla decían que al ritmo que vamos plantando obras
tardaremos milenios para tener una iglesia en cada comunidad
de México. Así que necesitamos implementar una
estrategia y un procedimiento para que cada congregación
se reproduzca. Esa misma es la clave para la multiplicación
de obreros en el campo.
Digno de resaltar es el sentido de compromiso que mostró
el hermano Borbolla al acudir a San Luis Potosí a ministrarnos.
Nos dimos cuenta del sacrificio inmenso que realizaba el conferenciante
cuando se nos anunció que por motivos de enfermedad
grave de su esposa él estuvo a punto de cancelar su
participación en el Seminario, pero cumpliría
dos días y sólo se ausentaría el tercero,
para acompañar a su esposa en la sala de terapia intensiva
en un hospital en Oaxaca. Que el Señor tenga misericordia
de nuestra hermana y fortalezca al pastor Borbolla y a su
familia entera. Gracias por el ejemplo de abnegación
y sacrificio que nos dio durante estos días.
Contamos también con tres conferencias del Reverendo
Jesse Estrada, líder de la Iglesia del Señor
y toda una autoridad en el tema del iglecrecimiento. Su congregación
cuenta con una membresía de 6,800 personas a la fecha.
Su exposición se caracterizó por el dinamismo
y el fervor pentecostal. Según su concepción
del ministerio la clave para reproducir iglesias y ministerios
es experimentar un cambio de corazón. Que el espíritu
sea mudado y pueda asimilar la visión divina para nosotros.
Expresó también que el sistema de células
evangelísticas tiene lo necesario para alcanzar, integrar
y movilizar a la gente, por lo que quien las aplica como es
debido tiene como resultado el crecimiento.
Todas las conferencias del hermano Jesse terminaron con momentos
de consagración en el altar. El poder del Espíritu
se manifestó de forma poderosa en la oración
de los líderes del Concilio para clamar al Señor
que operase los cambios y ajustes necesarios en nosotros para
que seamos más eficaces en la obra que realizamos para
su gloria.

Las conferencias magistrales de cada día estuvieron
a cargo del investigador Christian Schwarz. Desde la Alemania
de Lutero viajó este conferencista que expone el denominado
sistema de Desarrollo Natural de la Iglesia. Existen, de acuerdo
con su tesis, ocho características de las iglesias
que crecen en el mundo, sin importar la denominación
a la que pertenezcan ni el sistema de trabajo que apliquen.
Se trata de principios que tienen que ver con la dinámica
de la iglesia y que aportan los elementos necesarios para
un crecimiento integral sostenido.
Interesante en especial resultó su exposición
sobre los colores de la espiritualidad. Explicó que
existen tres tipos de identidad espiritual en los cuales se
pueden clasificar los ministerios y las congregaciones. El
asunto es que cuando uno descubre su ADN espiritual puede
incrementar sus oportunidades de crecimiento pues también
conoce sus fortalezas y debilidades. El ideal se alcanzaría
al integrar todos los colores en una persona o congregación.
La ponencia se denominó La brújula trinitaria.
Por las tardes recibimos conferencias del Reverendo Efraím
Espinoza, del ministerio Edificamos Gente. Desde Springfield,
Missouri, nos acompañó nuestro hermano para
compartirnos la versión pentecostal asambleísta
del sistema Una Iglesia con Propósito. Su tesis se
puede resumir en la frase: Un evangelismo sin discipulado
no es bíblico. Motivó a los líderes a
retornar al énfasis de la iglesia apostólica
en el alcance de los perdidos y el discipulado de los nuevos
conversos.
Desde tierra regiomontana se presentó el conferencista
LAE Walter Sierra. Es el representante de DNI en México
y nos expuso el sistema de evaluación que utiliza este
ministerio para ayudar a las congregaciones a conocer su situación
actual y descubrir los puntos en los que se requiere mayor
atención para obtener mejores resultados en el crecimiento
integral de la iglesia. Sus ponencias tuvieron la característica
de la practicidad. A la vez halló gracia ante el auditorio
asambleísta por su excelente humor y su generosidad
regia.
Destacó su tesis sobre la importancia de que cada ministro
e iglesia tenga su coach o mentor. Se trata de una persona
que nos pastorea y nos apoya en la evaluación. Ayuda
a que tengamos una mayor objetividad en el análisis
del trabajo que desarrollamos y de los avances o retrocesos
en la vida espiritual y el ánimo con el que servimos
en la iglesia. La figura bíblica que más se
apega a la definición de coach es la personalidad de
Bernabé, el hombre noble y generoso que bendijo a Pablo
y a Marcos en el inicio de su ministerio y los encaminó
hasta que lograron la altura óptima. Nos desafío
a buscar un Bernabé y serlo para otros.
Por las noches se expusieron enormes cátedras de predicación.
Los presbíteros César Aradillas, Abimael Chávez
y Ronulfo Olán, de las zonas Norte, Centro y Sur respectivamente,
nos ministraron con sermones de altura homilética,
hermenéutica y teológica. En cada uno de los
oradores notamos un estilo muy pentecostal y asambleísta.
Se conjugó la erudición con la sobriedad y el
fervor de manera extraordinaria en nuestros consiervos. Nos
habló fuerte y claro el Espíritu a través
de ellos.
Fluyó el poder en el cauce de la verdad y el altar
cada noche se vio pletórico de ministros rendidos ante
el trono de la gracia. Dispuestos a la operación divina
y convencidos cada vez más de que es nuestro tiempo
para alcanzar los mayores triunfos para la gloria de Cristo.

En los pasillos del centro de convenciones, en las mesas de
los restaurantes y los lobbies de los hoteles era común
escuchar comentarios sobre la excelencia del congreso. Los
ponentes no pudieron ser mejor seleccionados. Cada uno aportó
la cuota correspondiente para cumplir la meta de infundir
en el liderazgo asambleísta la motivación para
cumplir la tarea de la multiplicación y la reproducción.
Comentó Jesse Estrada que él mismo trajo a sus
líderes al seminario, pues este nivel de conferencias
no lo encuentras en ninguna parte.
Vaya nuestro reconocimiento para la Directiva General del
Concilio que organizó este excelente programa. Nadie
duda que las Asambleas de Dios somos la denominación
vanguardista de México. Los mejores programas y el
nivel más elevado de edificación espiritual
son los nuestros. Tenemos la visión, los dones y la
disposición necesarios para trabajar por Cristo con
altura.
Nada falta ya, sino que en los campos de nuestra patria se
note el impacto de este seminario. Que comience a manifestarse
la señal única de reproducción que tanto
se enfatizó en San Luis. Que en cada Distrito el ministerio
aplique lo aprendido y que en los estados, ciudades, pueblos
y rancherías de México las iglesias se multipliquen
en forma integral. Que más personas reciban a Cristo
como Salvador, que haya más discípulos y discipuladores.
Hasta que no quede un lugar en nuestros estados al cual no
hayan llegado las Asambleas de Dios con el mensaje bendito
que transforma la vida presente y asegura la eternidad. |